Seréis aborrecidos por causa de mi nombre,
pero si perserveran hasta el fin serán salvos.
(Mateo 10, 22)
No temáis a los que matan el cuerpo
sino a los que pueden matarte el alma.
(Mateo 10, 28)
A cualquiera que me confiese delante de los hombres
confesaré yo también delante del gran Padre Celestial.
(Mateo 10, 32)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.