viernes, 25 de abril de 2014

Seréis aborrecidos por causa de mi nombre,
pero si perserveran hasta el fin serán salvos.
(Mateo 10, 22)

No temáis a los que matan el cuerpo
sino a los que pueden matarte el alma.
(Mateo 10, 28)

A cualquiera que me confiese delante de los hombres
confesaré yo también delante del gran Padre Celestial.
(Mateo 10, 32)

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