¿Ves esta mujer?
Entré en tu casa...
y no me diste agua para mis pies,
mientras ella ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos;
no me diste beso alguno pero ella desde que llegué no ha cesado de besar mis pies;
Ni ungiste mi cabeza con aceite mientras que ella sí ha ungido con perfume
hasta mis pies...
Son perdonados hoy los pecados de ella y no los tuyos,
pues ella fue quién amó más.
(Lucas 7, 44-47)
La mies es mucha,
mas los obreros son pocos.
(Lucas 10, 2)
Quién a vosotros (mis apóstoles) oye,
a mí me oye.
Quién a vosotros echa,
a mí me echa.
(Lucas 10, 16)
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