Así como la mujer al dar a luz, se olvida de su dolor,
lo olvidarán vosotros y sabrán que valió la pena
esperar al Señor buenamente.
(Juán 16, 21-22)
Se trata de que todos seamos uno,
como mi Padre en Mí.
(Juán 17, 21)
¿Por qué me persigues?
¡Deja de dar coces
contra el aguijón!
(Hechos 9, 5)
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