Aún siendo libre,
me he hecho esclavo de todos.
Me he hecho sujeto a la ley, como lo están
los que están sólo sujetos a la ley humana.
A los que están sin ley, también quise ganar
para Dios pareciéndome yo a ellos.
Y me he hecho débil para los débiles.
Todo por causa del Evangelio; para hacerme copartícipe
de Él.
(Corintios 9, 19-23)
Siendo Él pan,
nos unimos a Él
en Comunión.
(Corintinos 10, 17)
Si yo hablara lenguas humanas y angélicas
y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena,
o címbalo que retiñe.
Y si tuviese profecía, y entendiese misterios y ciencias
y tuviera toda la fe, de tal manera que trasladase las montañas
pero no tengo amor: nada soy.
Y si repartiese todos mis bienes a los pobres, y entregase
mi cuerpo para ser quemado, sin amor no sirve.
El amor es... benigno, sufrido; no tiene envidia, no es jactancioso
ni se envanece. No hace nada indebido, ni busca lo suyo; no se irrita
ni guarda rencor. No se goza de la injusticia sino en la verdad.
El amor todo lo sufre, todo lo cree,
todo lo espera y todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser... Las profecías acabaran, cesarán las lenguas
y las ciencias, pero el amor nunca cesará.
(Corintios 13, 1-8)
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