martes, 3 de marzo de 2015

Las casadas estén sujetas a sus maridos, como al Señor;
pues el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo
es cabeza de la Iglesia, que es su esposa y cuerpo.
(Efesios 5, 22-23)

El cuerpo de la humillación nuestra,
semejante al cuerpo de la Gloria Suya.
(Filipenses 3, 21)

Por nada estéis afanosos,
en la paz del Señor que sobrepasa
todo entendimiento. Todo lo que es verdadero,
lo que es honesto; todo lo justo, lo puro, lo amable;
todo lo que es de buen nombre si hay virtud alguna...
...en esto pensád.
(Filipenses 4, 6-8)

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