sábado, 4 de abril de 2015

Bienaventurado el varón que soporta la tentación;
porque cuando haya resistido la prueba,
recibirá la corona de vida,
que Dios ha prometido a los que le aman.
(Santiago 1, 12)

El hombre es justificado por las obras,
y no solamente por la fe.
(Santiago 2, 24)

Todos ofendemos muchas veces.
Si alguno no ofende en palabra,
éste es varón perfecto,
capaz también de refrenar todo el cuerpo.
(Santiago 3, 9)

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