sábado, 30 de agosto de 2014

Padre,
perdónalos,
porque no saben lo que hacen.
(Lucas 23, 34)

Padre,
en tus manos
encomiendo mi alma.
(Lucas 23, 46)

Y se decían uno a otro:
"¿No ardían nuestros corazones
mientras Él estaba aquí?"
(Lucas 24, 32)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.